Fiambre con sabor a consumismo

Noviembre, está lleno de tradiciones, costumbres y sabor. El 1 de este mes, los cementerios fríos y grisáceos se visten de color con los miles de guatemaltecos que visitan las tumbas de sus seres queridos, decorándolas con decenas de flores de distintos tipos.

Los que optan por quedarse en sus hogares, abastecen las mesas con platillos multicolores y con todo tipo de sabores, entre ellos el tan famoso FIAMBRE.

Como guatemaltecos sabemos cuáles son los ingredientes para la elaboración de esta deliciosa comida. algunos prefieren el fiambre blanco, otros el rojo, algunos curten los vegetales con días de anticipación, otros deciden dejar los embutidos separados para que cada uno de los integrantes decida el que más le guste, pero todo está envuelto en una tradición, de la cual la mayoría de personas no sabe el origen.

La teoría más acertada, es que las monjas de un convento no tenían la solvencia económica para alimentar a los niños que ahí residían, entonces juntaron todas las “sobras” o “retazos” de platillos diferentes y las unieron, de esta mezcla salió lo que ahora cada 1 y 2 de noviembre es tan demandado.

En muchos lugares de prestigio venden fiambre, a altos precios los cuales oscilan entre 200 hasta 500 quetzales dependiendo la cantidad. Amas de casa que lo realizan, lo venden desde 75 hasta 200 quetzales. Podríamos decir que no es una comida de costo adecuado para todos los estratos sociales, perdiendo el sentido inicial de la elaboración de este platillo tradicional, la cual era alimentar a los niños de escasos recursos.

Actualmente esta comida está sumida en el consumismo y los vendedores se aprovechan al elevar los precios, obteniendo ganancias aproximadamente del 200%, olvidándose de aquel acto de nobleza de las monjas del hospicio. Y las personas de escasos recursos son los que menos lo disfrutan.

Lo que antes era una mezcla de residuos de varios alimentos, ahora está sobrevalorada y se ha convertido en una comida de “reyes” por su alto valor económico.

Con el fiambre, le damos la bienvenida a la temporada de mayor consumismo en el mundo. En donde la mayoría de personas gastan cantidades exuberantes de dinero. Y los guatemaltecos no son la excepción.

  En estos días las tradiciones son utilizadas como modelo de negocio y emprendimiento invadiéndonos de publicidad, haciéndonos cambiar el sentido de estas celebraciones. Acciones que servían para conmemorar los valores sociales, son ahora motivo de preocupación por carecer de los fondos para poderlas disfrutar haciéndonos sentir en cada bocado, sabor a consumismo.

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