Diátradas

Una diátrada es el resultado, muy humano por cierto, de la necesidad de un término que refleje algo que no existe, en este caso nombra una columna que intentará evidenciar el bagaje teórico, práctico y analítico que ha permitido el desarrollo científico de la semiótica. La que definiré como una ciencia loca para mentes fumadas que deduce información a partir de pequeños elementos que hasta pueden pasar desapercibidos, pero que igualmente comunican.

La lógica de la semiótica es muy sencilla cuando se comprende que está basada en diadas y triadas (de aquí el raro concepto de “diátradas”). Es imprescindible saber que una diada es la -relación significado y significante- que proponía Ferdinand de Sausure y una triada que está compuesta por -representamen, interpretante y objeto-, es una propuesta que se permite Charles Sanders Pierce, a partir de ahí se genera infinidad de posibilidades, estudios y avances en el campo de la semiótica.

Y es que ella -la semiótica que ha pasado por muchos nombres-, es comunicación pura. Y toda comunicación, es un acto de la gente, por lo que es válido decir que lo semiótico es comunicacional y humano, como también es válido mencionar que somos lenguaje, de él tomemos el componente simbólico, cada cosa que hacemos se traduce en un signo, cada pensamiento y sentimiento es mera abstracción de “la realidad” que nos rodea, somos lo que abstraemos, hablamos lo que abstraemos, como lo que hablamos nos incide y nos cambia al mismo tiempo que transforma todo dentro y fuera de nuestro ser.

Son muchos y muchas (aunque gramaticalmente incorrecto, ya habrá espacio para explicar esta frase-necesidad comunicativa actual), hay en la historia algunos anormales que dedicaron su tiempo a comprender realidades ausentes. Aristóteles, Santo Tomás de Aquino, Ferdinand de Saussure, Roland Barthes, Umberto Eco, Iuri Lotman, Julia Kristeva, Victor Miguel Niño Rojas, Jürgen Greimas, Noam Chomsky, Claude Lévi-Strauss, Ana María Pedroni, Carlos Interiano y Carlos Velásquez tienen en común: el atrevimiento de estudiar el signo. Y por eso creo que están locos.

La locura es un estado de constante lógica extraña, una que no comprende de reglas comunes y corrientes, y que usa la deducción como herramienta para desentrañar secretos basados en elementos ausentes. Pero lo afirmo, confirmo y reafirmo que estaban locos por intentar ver más allá de lo que debían, entender desde una partícula indivisible, toda la comunicación intencionada o sin ella, que hay entre los seres humanos.

El signo, la mínima partícula de comunicación es tan antiguo como el ser humano mismo, ambos, son la fórmula perfecta; no hay signo sin personas que le intenten comprender, como no hay personas sin signos, una relación simbiótica que explica e implica el lenguaje y su proceso. Semiótica y signos desde una perspectiva común, “ve más allá de lo que ves”, una caricaturesca frase que encierra toda una verdad filosófica, que claro, pasó desapercibido por no comprender la complejidad-simplicidad del signo.

De aquí en adelante, yo intentaré decir algo y usted, quien se -atreva y anime a leerme- intentará comprenderlo de una manera o de otra, no es que sepa mucho del tema, pero la pasión es la forma que conozco para escribir de algo. Yo hablaré de mi verdad, pero ella es relativa, aunque puede coincidir con la suya, quiero equivocarme y que me lo comunique. A distancia es un intento de diálogo. Donde todo converge es en el signo.

El viaje lo inicié hace algunos años, cuando aún era patojo, me interesé en entender lo que las paredes decían a través del grafiti, fueron los mágicos colores, las líneas mal puestas aparentemente, las firmas incomprensibles y los mensajes ocultos e inmanentes, los que me tienen aquí aburriendo.

El signo ha permitido la liberación del pensamiento, pero requiere mucha responsabilidad, ya que el “poder está en el conocimiento”, en la medida que más conozca, serán mayores las posibilidades que tendrá de deducir información. Le invito a no estar de acuerdo, a debatir cada idea propuesta y a seguir incomodando a más personas, para que encuentren su propia verdad, los signos nos acompañarán.

Cintillo de Opinión

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