Guía rápida para no sucumbir ante un conflicto

“Hace algunos años escuché por primera vez que la comunicación es percepción. Sería allá por 1999 cuando uno de mis docentes me enseñaba la capacidad del ser humano de poder comunicarse casi de cualquier forma, desde los procesos más evidentes que incluyen nuestras letras y nuestra voz, hasta las manifestaciones más latentes y profundas, entre las cuales nuestros movimientos corporales, posturas, gestos, miradas, hasta la aceleración de nuestros órganos vitales, constituían un mensaje que sería percibido por alguien más. Desde aquel entonces mi afición por la observación, como método para percibir la comunicación no verbal.

Indudablemente he generado una gran simpatía con el hecho mismo de ver el mundo desde otra perspectiva, aún y cuando entiendo que hemos llegado al tiempo creado por Fito Paez, en “donde nadie escucha a nadie”, y en “donde todos contra todos”. A partir de allí voy comprendiendo que la poca capacidad para escuchar, y las diversas formas de ataque y/o defensa, son manifestaciones inherentes al ser humano, que de alguna forma ha perdido la confianza en sí mismo y en los demás.

Si hacemos el ejercicio básico de dar un vistazo a nuestro entorno, inmediatamente nos daremos cuenta que estamos inmersos en un mundo lleno de conflictos, ya sean de índole familiar, laboral, académicos; llegando hasta nuestros grandes problemas como sociedad, como país, etc. Los conflictos son parte de nuestra vida, y constituyen una gran fuente de aprendizaje en la medida en la que reconocemos lo saludable que resulta para nosotros aprender a manejarlos.

De manera general los conflictos traen consigo consecuencias negativas, tanto en la praxis, como en el nivel más importante que suele ser el emocional. Los teóricos que se especializan en esta materia insisten en la necesidad de aprender a manejar el temperamento y el carácter ante una situación de conflicto; sin embargo, anteponiendo nuestro rol de comunicadores sociales, nuestro interés en el manejo y resolución de conflictos debería estar enfocado hacia el respeto por las opiniones adversas, hacia el fortalecimiento del diálogo, hacia la minimización de estereotipos y prejuicios que nos impiden ponernos en el lugar del otro.

Saber reconocer nuestras equivocaciones, cuidar nuestra comunicación no verbal, dominar el arte de emitir sugerencias en lugar de acusaciones, saber preguntar en lugar de interpretar lo que el otro piensa; escuchar a los demás sin interrupciones, aceptar nuestras responsabilidades y ofrecer soluciones, facilitar el diálogo, entre tantos otros; seguramente nos ayude a ver aspectos desde la posición del otro, a percibirle desde otra visión, a regenerar la confianza perdida, a encontrar alternativas para canalizar nuestra rabia, nuestra tristeza, nuestro miedo; a observar que ante nosotros tenemos todos los recursos y habilidades necesarias para no sucumbir en un conflicto, para no ahogarnos en un vaso con agua.”


De mi entrada original del 14 de agosto 2013, en otro medio digital de la ECC USAC; en donde el tiempo continúa su rumbo, pero las personas y las prácticas siguen siendo las mismas, que motivan emociones desbordadas hacia la confrontación.

Cintillo de Opinión

  1. La inteligencia emocional es tan importante! Y definitivamente la empatía y el saber que lo importante es buscar soluciones hace una diferencia enorme.

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