El arte que puede salvar al mundo

“Si la luz del amor ha penetrado en este corazón,… también hay amor en aquel corazón” frase citada en el libro “El arte de amar” de Erich Fromm, del poeta Runmi Nicholson.

Esta obra comienza con la interrogante “¿Es el amor un arte?, ¿O es el amor una sensación placentera, cuya experiencia es una cuestión de azar, algo con lo que uno “tropieza” si tiene suerte?”

Es común que en estos tiempos la juventud se confunda con tanta presencia de ficción, publicidad y mercadotecnia, por lo que no sepa qué es realmente amar. El amor que pretende unir y fomentar paz además de armonía.

En los jóvenes que buscan compañía, amor y atención, puede denotarse que llamen amor a algo que los haga sentir aceptados. Algo que les sirva como escudo protector ante la sociedad que los rodea, al no poder suplir sus necesidades de afiliación y realización, su misma necesidad insatisfecha puede repercutir en que cualquier relación con otro ser humano represente un escape de su “prisión”.

La falta de atención en la familia puede ser uno de los principales motivos (para la juventud principalmente) de buscar “amor” en circunstancias y personas no adecuadas, por ello existe la dependencia y el masoquismo. Personas que prefieren cambiar su forma de ser, sus principios, hasta su forma de vestir, con tal de ser aceptados por la sociedad o por una persona en específico.

El acto primordial de amar es el amor propio, sin vanidad. Tener autoestima para así saber el verdadero valor del ser propio, ya que si la persona no se acepta tal y como es, ¿qué se puede esperar de los demás?, y aunque eso no sea lo primordial, los humanos somos seres sociales. Una persona con baja autoestima puede fácilmente ser herida por los juicios ajenos.

Amar es dar, dar por el placer de dar, amar por amar en esencia y no buscando retribuciones, por el placer de ver feliz a la persona que se ama; ese es el verdadero ser del amor. Cuando alguien da amor a una persona, proporciona felicidad, y cómo no amar a alguien que da felicidad, con quien sentirse feliz es fácil, ese es el poder de dar. Esa es la razón, por la que al dar hacemos que la otra persona dé, en retribución se comparte la alegría que surge del amor dado.

Cuando una persona da “amor” y no es retribuido, lo seguro es que no esté dando verdaderamente amor, tal vez la persona tenga una dependencia de la otra, una obsesión o sea una ilusión. Por eso, su amor es impotente, una desgracia, ya que no es amor, aunque la persona lo interprete de esa manera, la cual es errónea.

El amor no es dependencia ni dominio, el amor de ninguna manera debe ser exigido. El amor hace posible la paradoja de dos que se vuelven uno sin dejar de ser dos. Por eso mismo, cuando se ama a alguien, se ama su ser, y no una expectativa de este. Así que, cuando una persona ama a otra no solo debe quererla a su lado, sino también debe saber que aunque estén lejos seguirán siendo uno. Esto se logra conociendo a la persona, comprendiendo, respetando, y actuando con responsabilidad y cuidado.

Para conocer a una persona y completar el proceso de amar, se debe trabajar. Sin trabajo no se consigue nada, y como el amor es primordial, aún más que muchos triunfos en la vida; el amor va a llenarnos, nos dará confianza, pero no llega de la nada, no surge por suerte. Tal vez, la vida se encargue de poner en nuestro camino a la persona que nos complementa, pero nosotros debemos hacer el resto, para superar la adversidad y saber con veracidad que se ama.

Si todos actuásemos de una manera positiva, pensando en lo que realmente es importante y no solo por impulsos a causa de soledad y solipsismo, habría menos hogares rotos, menos familias separadas y sobre todo más paz en el mundo.

Cintillo de Opinión

  1. Del texto: Lo romántico es político de Carol Herrera Gómez

    La construcción social del amor

    ¿Tienes novio ya? Es una pregunta muy corriente entre los adultos y las niñas de 4 o 5 años de edad. Siempre se hace en tono de broma, como para avergonzar a la niña o al niño, pero tiene un significado muy profundo. La pregunta encierra una trampa muy concreta que se pone al descubierto cuando la niña dice tener dos novias o el niño presume de tener cuatro novios. La pregunta se hace en singular porque no se espera que los niños salgan homosexuales y las niñas poliamorosas, y se hace siempre con la figura del amado/a una oposición de género: a la niña le preguntan por su novio, al niño le preguntan por su novia. La palabra “ya” indica que en algún momento tendrá que empezar a imitar a los adultos en esa costumbre de emparejarse de dos en dos, siempre con alguien del sexo contrario. Y que cuanto antes lo haga, mejor.

    Así es como se construye socioculturalmente el amor erótico, pasional o romántico. A través del lenguaje, de las bromas, de las preguntas que nos encajan en reducidas respuestas. No solo los chistes, también los refranes, los dichos populares, las canciones, y las normas morales van creando una imagen precisa de lo que es o debe de ser el amor romántico. Para ello, las sociedades discriminan entre lo que consideran correcto o incorrecto, normal o anormal, y lo convierten en un valor universal, de origen divino.

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