Rectoría 2018 a la vista

Las elecciones para elegir al nuevo rector de la tricentenaria Universidad de San Carlos de Guatemala están cada vez más cerca, y como estudiante me preocupa el futuro de la Universidad y quién la va a dirigir. Sin embargo, lo que interesa es si los aspirantes son realmente aptos para lograr cambios reales.

La política dentro de la USAC está caracterizada por el clientelismo y cooptación, política que el ex rector Estuardo Gálvez fortaleció. Sobre todo la cooptación, la rectoría prácticamente se hereda porque siempre participa el mismo grupo.

Según el reglamento, los requisitos para rector son sencillos: titulado de una facultad, haber ejercido la docencia por al menos cinco años, ser de origen centroamericano, gozar de sus derechos civiles y ser del estado seglar (religioso sin pertenecer a la institución eclesiástica que la dirige). Y sus funciones, en general: la toma de decisiones que inciden en el funcionamiento de la Universidad.

Los candidatos actuales son: Hada Alvarado, Carlos Sierra, Murphy Paiz, y el actual, que con descaro se reelige. Hada, Sierra y Paiz, han sido candidatos en anteriores contiendas por la rectoría y han pertenecido al Consejo Superior Universitario. Si ven mi punto, esas características son la que evidencian que solo esperan su turno.

Parece la teoría estructuralista de Lévi-Strauss, en torno al parentesco, por supuesto la sucesión tendría base en la lealtad y favores políticos y no en consanguinidad. En lugar de parentesco, sería estructura de poder político.

Ahora bien, los planes de trabajo de los aspirantes, tienen como principal objetivo “las reformas universitarias”, en segundo lugar, eliminar la vieja política e instaurar una nueva metodología que beneficie a todo el gremio universitario sancarlista. Quizás la más atrevida es la del Ingeniero Murphy Paiz, propuestas futuristas e idóneas, muy admirado y el que más seguidores tiene en sus redes virtuales, y en la vida real quién sabe, hasta el momento parece el más fuerte.

En general, todos ofrecen lo que anhelamos, un cambio revolucionario real; a razón de los 73 años desde que Guatemala pudo ver un poco de luz al final del túnel… y que hasta hoy no ha podido volverla a ver, una felicidad efímera para las mayorías, que también deseamos para la USAC. Pero al analizarlo críticamente, las propuestas parecen tan solo más de lo de siempre: vacías con toques de fanatismo y la demagogia que engatusa a todos.

Y el primer foro de presentación de los aspirantes fue un rotundo fracaso, la mayoría fue por intereses por puntos, por deber, y ni siquiera se presentaron todos los candidatos.

La nueva esperanza para la Universidad depende de la próxima administración, y sea quien sea el ganador, debemos exigir realidades, no debemos permanecer en el rincón oscuro de la indiferencia y no aceptar las viejas técnicas para persuadirnos y creer que conformarnos con las mismas opciones es lo correcto. Creo que sería revivir la vieja esperanza de algo nuevo porque no hay mucho por donde elegir.

Cintillo de Opinión

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