La revolución de las mujeres

La ciudadanía de las mujeres, es decir, su derecho a voto, fue el logro político más importante para las guatemaltecas y una acción afirmativa para la democracia del gobierno revolucionario de 1944 y 1954. 

La revolución del 20 octubre de 1944, dejó cambios estructurales, económicos y sociales. Éstos cambios y logros alcanzados, abrieron la puerta al desarrollo de las mujeres en materia política, acceso a la salud, educación y derechos humanos.

La Junta Revolucionaria gobernó por decretos y la Asamblea Nacional, avalaba los mismos. La creación de la Asamblea Nacional, se conformó por estudiantes universitarios que llegaron como diputados.

En menos de cinco meses, el gabinete revolucionario, introduce la democracia y modernidad al país, a través de acciones y creación de instituciones en beneficio directo de las mujeres, siendo éstas:

  • El Seguro Social (IGSS)
  • La Ciudadanía de la Mujer
  • La Política de Alfabetización
  • La Formación de Cooperativas
  • El Código de Trabajo
  • La Autonomía de la Educación Superior
  • La Des-militarización de la Educación

La participación de la mujer desde la época de la revolución, revitalizó la política, asimismo, su derecho a voto desde entónces, fortaleció la democracia y dio rostro de mujer a las acciones que le siguieron. La creación del código de trabajo, así como la vigencia de derechos laborales, permitieron a las mujeres la base para su desarrollo económico.

El impulso de la organización social de las mujeres a través de las cooperativas, les dio sentido de crecimiento económico.  La posibilidad de las mujeres de fortalecer el tejido social y sentirse parte de una organización, elevó el autoestima y permitió la expresión oral y artística de las mujeres jóvenes y adultas.

La autonomía de la educación superior universitaria, permite que miles de mujeres, abarroten las aulas universitarias, se confirmen como profesionales y se inserten a la vida política y productiva del país. Estos logros revolucionarios, tienen rostro de mujer. La revolución de Octubre, también es un logro de mujeres y para las mujeres guatemaltecas.

La creación del Instituto Guatemalteco de Seguridad Social, IGSS, debe entenderse como el sistema de protección social de las mujeres y sus hijos. Aún con las corrupciones, debilidades e insuficiente cobertura, el IGSS, continúa siendo la alternativa más completa que tienen las mujeres trabajadoras.  La iniciativa de dignificar a las trabajadoras domésticas con cobertura de seguridad social, es posible, gracias a ésta conquista revolucionaria.

La política de alfabetización, permitió la inclusión de mujeres indígenas y ladinas, en procesos reales para la salida del subdesarrollo. El acceso a la educación, de mujeres adultas y jóvenes, dio sentido a la sociedad guatemalteca. Abrió el camino a la igualdad y se constituyó en una herramienta para combatir el racismo y la discriminación.

La des-militarización de la educación, tuvo sus efectos evidentes en las mujeres guatemaltecas. La desigualdad y el machismo expreso del sistema educativo militar, se eliminó lentamente para dar paso a una educación con equidad, respeto y dignificación de las mujeres indígenas.

La autonomía de la educación superior universitaria, permite que miles de mujeres abarroten las aulas universitarias, se confirmen como profesionales y se inserten a la vida política y productiva del país. Éstos logros revolucionarios, tienen rostro de mujer. La revolución de Octubre, también es un logro de mujeres y para las mujeres guatemaltecas.

Cintillo de Opinión

  1. Leer que un hombre identifique los logros de las mujeres, sin duda es muestra que las brechas en igualdad cada vez son menos.

    Por mi parte, no viví directamente esa revolución de las mujeres, aunque no puedo alegar demencia histórica. He tenido la oportunidad de escuchar las historias colectivas y los relatos de varias mujeres, abuelas, ancestrxs, líderesas y militantes, en ellas me he identificado grandemente.

    Y bien lo evidencias las letras, en ese entonces (aunque muy presente) la lucha por elevar a las mujeres al plano político fue necesario y urgente. Involucrarlas en la academia, en la política y en la sociedad como sujetas de derechos.

    Y para esta revolución, esa lucha persiste. Hacer posible cuotas equitativas de poder en los gobiernos locales, asambleas, Congresos. Eliminar las prácticas machistas, clasistas, patriarcales y ahora misoginas por quienes se encuentran en el poder con argumentos arcaicos, que solo denotan la urgencia de una democratización y depuración de estos espacios.

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