No solo en Días Internacionales

El 22 de septiembre de 2009 el Plan International, una organización que se dedica al apoyo para la justicia social para la niñez de países subdesarrollados, publicó en su portal web una iniciativa para crear el Día de la Niña. Es así como después de tres años de luchas continuas, se logró que el 19 de diciembre de 2011, las Naciones Unidas reconociera formalmente al 11 de octubre como el Día Internacional de la Niña, conmemorado este miércoles recién pasado.

Trabajo forzado, violaciones, mutilación de genitales, poca o nula educación y embarazos en edades tempranas, son algunas de las razones por las que el Plan luchó por el reconocimiento de un día para honrar a las niñas que han sufrido toda clase de vejámenes durante su vida, evitar más crímenes, hacer conciencia del respeto que merecen y luchar por sus derechos.

En Guatemala, triste y desgraciadamente, cada año aumentan las tasas de niñas que al convertirse en madres se pierden la época dorada de su vida cambiándola por lágrimas, vergüenza y discriminación. Nuestro país ocupa el quinto lugar de natalidad en adolescentes, precediendo a Bolivia, Honduras, Venezuela y Nicaragua, de acuerdo con el medio BBC Mundo.

¿Acaso las nuevas generaciones femeninas guatemaltecas no merecen una vida equitativa que les permita cumplir sus metas y sueños sin reparos? ¿de verdad una reforma en el Código Civil que prohíbe el matrimonio entre menores de edad, puede evitar la maternidad en niñas? No lo creo. Es más, cada día somos testigos de lo que causa el descuido del Estado y la sociedad en general por no velar por el bien de las pequeñas.

Un ejemplo de ello es la muerte de las  41 niñas que murieron quemadas en el Hogar Seguro Virgen de la Asunción el 8 de marzo. ¡Vaya día! y con el circo mediático que nos han ilustrado durante estos meses, pareciera que este crimen va a quedar impune y que hemos olvidado el infierno que padecían en ese lugar que era de todo menos “hogar”.

Ellas ya habían buscado la forma de denunciar lo que sufrían, y lo hicieron, aunque sin éxito porque fueron ignoradas. ¿Qué más queremos que pase? La niñez necesita ser protegida con el mayor empeño por todos los guatemaltecos, porque ellos son la personificación de la vida misma y tendrán a Guatemala a su cargo en tiempos posteriores.

Niños y niñas deben ser educados de manera que sean equitativos y respetuosos el uno con el otro; si ellos crecen así, en un futuro tendremos una sociedad sana. En el caso de la maternidad infantil, es completamente necesario que se les enseñe desde los primeros grados escolares educación sexual y no solo en los centros educativos, sino también las familias deben entender que no se trata de un asunto conservador ultra secreto.

Debemos seguir el ejemplo de personas como Malala Yousafzai, paquistaní, perteneciente a una de las regiones más difíciles de habitar especialmente para mujeres porque la educación se les niega. Ella se convirtió en el Premio Nobel de la Paz con tan sólo 17, y ahora con 20 años, siendo estudiante universitaria, se dedica a promover la educación para la niñez de todo el mundo.

Si queremos exterminar todos los problemas que afectan la vida de la niñez guatemalteca, debemos luchar por proporcionarles educación; si ellos y ellas adquieren conocimiento, van a saber cómo actuar en situaciones en las que su vida peligre, no se quedarán callados,  aprenderán a pensar y a defenderse.

Que el 1 y 11 de octubre no se queden solo en Días Internacionales, que sean acción. Trabajemos para que la niñez lea, analice, estudie, juegue y sea feliz. En el caso de las niñas para que crezcan sin el temor de ser abusadas, utilizadas y convertirse en madres, que mañana todas tengan acceso a educación superior, estabilidad económica, que sean mamás cuando quieran y si quieren, que se realicen en todas las áreas de su existencia, para luego ser el cambio que Guatemala necesita.

  1. Recuerdo bien el año 2011, junto a varias organizaciones y líderes nos reunimos en el Congreso de la República de Guatemala a que emitieran un voto a favor para declarar en Guatemala el Día de la Niña, luego de una larga espera, la voluntad política de diputadas y diputados fue agradable, quizá por primera vez durante mucho tiempo.

    Y fue así (pareciera cuento) que se decreta el Día de la Niña.

    Luego de esto muchos sectores mostraron su inconformidad, aduciendo que esto separaba a los niños de las niñas, pero veamos, decirlo es valido, cuando no naces mujer en este contexto.

    Yo si considero importante esta fecha, primero porque soy mujer, y segundo a raíz de estas acciones “mediáticas” si quieren llamarlas la agenda de país a avanzado significativamente.

    Evidenciar esas problemáticas y situarlas en el escenario publico no fue tarea fácil. Sobre todo porque no se pretende dejar de lado a los niños. Se busca inclusión y mejorar la calidad de vida de todas las personas.

    Aún hay mucho porque trabajar.

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