La ley de Murphy

La ley de Murphy es un enunciado que se le atribuye a Edward A. Murphy Jr. cuando probaba sensores para medir fuerzas G en la Fuerza Aérea de los Estados Unidos, donde tras un error enunció su famosa frase “Si algo puede salir mal, saldrá mal”.

Esta ley empírica trata de explicar situaciones tan banales como “el pan tostado siempre cae del lado de la mermelada al piso” “los calcetines pierden su pareja en la secadora” “las llaves siempre estarán en el último lugar que buscaste” “la cola de al lado siempre es más rápida” y muchas situaciones más a las que atribuimos mala suerte o castigos divinos.

Al ser pesimistas y usar el enunciado como ley, este se convirtió en uno de los mejores procesos de control de calidad “Si algo tiene una posibilidad de salir mal, saldrá mal” en base al enunciado se analiza las amenazas potenciales y se eliminan las probabilidades que salga mal. Por ejemplo: los sensores de las puertas del ascensor, de las puertas del garaje y del retroceso en los automóviles, fueron creados a causa de la Ley de Murphy.

Al examinar las posibilidades negativas, podemos tomar acciones para prevenirlas, muchos tacharán de pesimista esta actitud, pero es una forma de establecer filtros y prever daños futuros.

Últimamente periodistas y analistas políticos han usado la Ley de Murphy, imaginando todas las situaciones negativas posibles que pueden ocurrir después de una reforma en la ley, como es el caso del “pacto de impunidad” en el que los políticos en base a tretas legales se blindarían contra un proceso penal.

No solo los analistas hacen uso de esta ley, sino también políticos de gran trayectoria la han utilizado para simular cualquier cantidad de escenarios contraproducentes, y así crear procesos para que la corrupción esté dentro del marco de la ley.

Nuestro sistema político está escrito con dedicatoria, donde los diputados están reformando continuamente el sistema legal para que sea permisivo con las actividades ilícitas, canonizándolas de tal manera que se normalice en nuestra sociedad. Y por esta razón me interesó la propuesta que mencionó el Doctor Iván Velásquez durante la presentación del informe anual de la Comisión Internacional Contra La Impunidad –CICIG-, acerca de una reforma integral que colocaría candados (ley de Murphy) a los “Cuerpos Ilegales y Aparatos Clandestinos de Seguridad (CIACS)” para que no puedan seguir beneficiándose dentro del marco legal.

Si incluimos este filtro dentro de nuestro sistema político, definitivamente tendremos un gobierno en constante evolución, donde se cumplan las funciones de Estado como se debe.

Más que encarcelar a los corruptos y corruptores, la eficiencia del Estado futuro estará en prevenir que la corrupción pueda seguir siendo practicada.

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