¿Por qué los jóvenes aborrecen los libros?

Los jóvenes y adolescentes son inhábiles para armonizar con los libros. Sea ésta una novela o un documento científico, éstos no encajan en sus deseos y comodidad. Asimismo, se les ha dado el calificativo de millenials,  asumiendo que la tecnología e internet, son herramientas naturales para ellos, sin embargo, la mayoría de actitudes que muestran, se asemejan a las de un iletrado.

En la era de la internet, los medios de comunicación han orientado a la juventud a preferir películas y sonidos, en vez de los libros. Así también, los docentes y maestros, han sido incapaces de explicar en qué consiste la importancia y utilidad de los mismos.  Los jóvenes y adolescentes no entienden con facilidad el valor de la palabra escrita, pues han nacido y crecido con la entretención e información inmediata.

La sustitución de la lectura de libros por la información inmediata y los audiovisuales, constituye una imposición y un proceso inducido que da incapacidad para analizar, reflexionar y dar soluciones a los problemas cotidianos.

De acuerdo al escritor guatemalteco, Mario Roberto Morales, en 1967, los estudiantes de secundaria en Estados Unidos, ya habían experimentado 15 mil horas de televisión, lo que moldeó la percepción de lo real.  En tal sentido, los libros escritos, tienen que competir con un mundo lleno de color, sonido y movimiento.

Los jóvenes y adolescentes que llegan a la universidad, tratan de entender las palabras escritas, comparándolas con audiovisuales que son más fáciles de comprender cerebralmente.  Según, Mario Roberto Morales, los audiovisuales nos hacen sentir primero y pensar después, contrario al texto escrito donde hay que pensarlo y luego descodificarlo.

Es comprensible que un joven o adolescente que ha consumido muchos años de televisión se pregunte: ¿por qué y para qué leer?.  Si no se le explica con precisión y claridad, es imposible hacer entender a los jóvenes que la lectura eleva los niveles cerebrales de realizar análisis, síntesis y conclusiones.

Los conocimientos elementales y culturales, son vitales para acceder al conocimiento científico, a la interpretación y la práctica, lo que es fundamental que comprendan los jóvenes y adolescentes.  Desde la antigüedad hasta nuestros días, la escritura es un elemento que define a las sociedades desarrolladas.

Mario Roberto Morales, insiste en que, mientras más léxico y mejor sintaxis maneje una persona, su comprensión de la realidad será más profunda.  Lo que no se puede explicar, es aquello que no se comprende.  En tal sentido, no es cierto cuando se expresa: lo sé pero no puedo explicarlo.

Por eso, es importante que los jóvenes, adolescentes y adultos, mediten lo alarmante que es la sustitución de los libros por el consumo de audiovisuales, redes sociales e información inmediata, toda vez que la mente de las personas que ven imágenes y sonidos se acostumbran a procesarlas cerebralmente.

La sustitución de la lectura de libros por la información inmediata y los audiovisuales, constituye una imposición y un proceso inducido que da incapacidad para analizar, reflexionar y dar soluciones a los problemas cotidianos.

En otra palabras, es la muerte de la inteligencia humana, el exceso del uso las redes sociales, la internet y la información inmediata.  Los libros y las palabras ahí escritas, son el vehículo del conocimiento y de toda la dimensión transformadora.

Cintillo de Opinión

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