Acerca del último fin del mundo

Una gran expectativa se vivió para algunos letrados y lectores la propuesta que el mundo llegaría a su fin el pasado 23 de septiembre. Las redes sociales como poderoso motor del Siglo XXI, fueron las ponentes de tan magno acontecimiento. Sin embargo como bien se dice en muchos memes de diversas redes sociales: Yo sobreviví nuevamente a otro fin del mundo.

Durante los últimos años, aquellos que hemos tenido la oportunidad de vivir en el terminante Siglo XX e iniciar el Siglo XXI, nos hemos encontrado ante diversos anuncios del fin del mundo, fechas que han pasado sin acontecimiento alguno, a pesar de las señales o el boomerang apocalíptico con el que han sido anunciadas. Aunque si hacemos un análisis más consciente podremos darnos cuenta que hay cosas que sí vale la pena considerar.

Recientemente un terremoto de gran magnitud ha azotado el territorio mexicano. Por medio de las redes sociales vimos como los edificios se desplomaban y las imágenes de la catástrofe; como dato curioso, hay que recordar que el 19 de septiembre de 1985 un terremoto de más alta magnitud azotó México, algo que aunque sea difícil de creer se repite en la misma fecha, una probabilidad poco común. Muchos países se han volcado en ayuda del hermano país y este acontecimiento ha desatado las predicciones y profecías habidas y por haber sobre las causas del mismo, lo que motivó incluso pronosticar un nuevo fin del mundo para el 23 de septiembre.

Los huracanes Harvey, Irma, María y José, han devastado gran parte de las Islas del Caribe, llegando incluso a dejar las islas sin energía eléctrica. Entre algunas consecuencias se llegó incluso a suspender los vuelos con destino a Miami. También un fenómeno inusual fue ver como con el huracán Irma, las aguas de las paradisíacas playas de Long Island desaparecieron dejando un ambiente desolador.

Son acontecimientos que quizá nos ha tocado ser espectadores. Hay que recordar que ya nuestro país ha sufrido graves consecuencias a causa de los temblores principalmente en departamentos como San Marcos y Huehuetenango, así como en movimientos telúricos del pasado. Los huracanes no han sido la excepción, algunos recordamos los graves efectos del Mitch y Stan en años anteriores. Ya estamos acostumbrados a que entre septiembre y octubre cuando el invierno se está despidiendo, los temporales azotan nuestro país poniendo en peligro a personas que viven en situaciones de riesgo, se pierden las cosechas y hunden más en la miseria a nuestro país.

Sin embargo muchos no tenemos conciencia que el mundo está llegando a su fin, gracias a nosotros. No tenemos que esperar a que escuchemos el sonar de las trompetas del Apocalipsis, para darnos cuenta de las consecuencias graves a las que estamos sometiendo el planeta. En una ocasión un compañero de trabajo cuando vio que apaga las luces del comedor y cocina de la oficina, me decía: -¿Por qué la apaga lic? Recuerde que nosotros no pagamos la luz. A lo que yo le respondía que el planeta ya está viviendo prestado, desde hace algunos días ya no tiene la capacidad de autosostenerse.

Muchos de nuestros hogares nos han racionado aún más la distribución del agua entubada, debido a que las fuentes se están secando; antes en mi colonia nos daban agua de 5 a 10 PM y de 5 a 10 AM, ahora cae de 5 a 8 PM y de 5 a 7 AM. ¡Algo estamos haciendo mal! Vimos con impotencia como unas personas derribaron casi todos los árboles del Boulevard San Juan Pablo II y luego salieron libres de los tribunales, ahora da coraje al pasar por el respectivo boulevard como aquellas hermosas jacarandas solo quedaron en el recuerdo y en su lugar hay árboles bebés que esperamos un día crezcan y ayuden al planeta.

Debemos adoptar comportamientos que ayuden a la conservación de nuestro planeta, es cierto que como reza el dicho popular que una sola golondrina no hace verano, al menos si lo anuncia y puede poner en aviso a muchas golondrinas altruistas que están esperando motivación para actuar y hacer así una parvada de golondrinas, como las que se observaban en los atardeceres de mi bella Escuintla.

Mucho se ha dicho en torno al cambio climático como también del fin del mundo. Sin embargo es una realidad que lejos del ideario religioso nos tocará vivir en carne propia y lastimosamente como en las historias del amor no correspondido, cuando queramos hacer algo, ya será demasiado tarde; entonces si ya nada nos separará de una próxima e inminente miríada de ángeles que trompeta en mano, nos anunciarán sin el uso de las redes sociales que el fin de nuestro mundo, ha llegado.

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