El cliché de la verdad al poder

El poder seguirá siendo fuerte mientras esté en la sombra; si se le expone a la luz empezará a desvanecerse. Tal cual ocurrió ayer en el ámbito de la coyuntura nacional, lo que aporta una razón más para la lucha contra los viles monstruos que dominan el país… el magnate del poder, Álvaro Arzú, se enfrentó a lo que temía: estar involucrado formalmente en un caso de corrupción, con su inmunidad y su imperio en riesgo.

El show que protagonizó el alcalde capitalino, refleja la desesperación por proteger la imagen que ha creado del que “profesa la verdad al mando”, por tratar de persuadirnos y que creamos en la probabilidad de que realmente sea una conspiración en contra de él y los que supuestamente protegen a la nación.

Por supuesto, la injerencia extranjera ha estado presente desde siempre. Un ejemplo, Noam Chomsky, menciona en su libro “la propaganda y la opinión pública (2002)”, el asesinato de Monseñor Gerardi, al cual le da importancia por el hecho de ser asesinado por su afán de mostrar a través de su obra las atrocidades cometidas por las tropas que fueron entrenadas por los Estados Unidos, y que la administración de Ronald Reagan pudo intervenir en Centroamérica solo de manera indirecta, a través del terror clandestino.

Además, de elogiar constantemente a Ríos Montt, protagonista de la masacre, quien era el protegido de Washington, el amigo verdadero de la democracia; falsamente condenado por los derechos humanos, mientras mataba a decenas de personas.

Otro, la operación encubierta (PBSUCCESS) de la CIA para el golpe de Estado que derrocó a Árbenz Guzmán, acompañado por la campaña de desprestigio en su contra, entre muchos otros casos. Y a partir de ellos, el presidente Morales y su pandilla quieren sustentar y convencernos a todos sobre su deseo de expulsar del país al comisionado Velázquez y la CICIG, como si fueran una amenaza, para que el MP pierda peso y así lograr sus planes malvados.

Guatemala se encuentra en una encrucijada entre el bien y el mal que se esconde tras el poder, y el gobierno no es represivo de forma violenta directa sino mediática. Como lo platea Jürgen Habermas, sobre la violencia cosificadora del estado democrático-burocrático, cala en un mundo que queda reglamentado a la vez desmembrado, donde la burocracia administrativa (servidores públicos) sustituye el entendimiento y el análisis racional, o donde la explotación económica se interioriza y los desequilibrios sociales son cada vez más agudos.

Estamos en un punto crítico, en el que se necesita de mentes frescas, que promuevan una cultura sin indiferencia, pro transparencia y la preservación del orden social; en el que las neuronas espejo (imitación, empatía) juegan un papel importante, es una forma de comunicación cognitiva, gracias a ellas se logró conformar la cultura, estas reproducen el comportamiento de otros.

La cultura es buen punto de partida para lograr la victoria, y presionar, al presionar no perderíamos más que nuestras cadenas, diría Marx.

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