A propósito del día del niño… ¡Volvamos a jugar!

¿Te acordás cuando de niño jugabas “pelota”? o

¿Cuándo de niña jugabas “muñecas”?

¿Te acordás cuando de patojos, todos “salíamos a la calle”?

…y compartíamos con los demás chavos de la cuadra… (algunos más pequeños, y otros un poco más grandes) un sinfín de actividades entre las que destacaban jugar “tenta”, “matado”, “escondite” “el rey pide..” “arranca-cebollas” “policías y ladrones” “avioncito” “trompo” “yo-yo” “cincos” “perinola” “saltar cuerda” “volar barrilete”.

…y es que para los que fuimos niños en los 80’s y adolescentes en los 90´s en nuestras mentes quedaron grabados miles de momentos maravillosos, lugares fantásticos, casi que mágicos, escenas irrepetibles, muy diferentes a las que les toca vivir a un niño de la generación actual.

Ser niño hace 25 años, cuando el mundo no conocía “el internet” y los parques estaban llenos de aire fresco, con personas de todas las edades participando en sus alrededores, “haciendo ejercicio”, “liberando energía” y “compartiendo en familia” tiempo de calidad, nos dio la oportunidad de desarrollar otras habilidades y tener interés muy diferentes, a los que desarrolla un chico que nació en la llamada “era de la tecnología”.

No sé, si a ustedes también les pasa, pero yo recuerdo esos viajes largos en el carro de mi papá, junto a mi hermana mayor, los dos sentados en el sillón de atrás, donde ir viendo el camino, representaba todo un panorama espectacular, los interminables paisajes, eran testigos de las mil y una aventuras que juntos imaginábamos, y jamás en esos recorridos utilizamos cinturón de seguridad.

Me acuerdo bien que el carro de mi papá, no tenía bolsas de aire y mucho menos un radio con entrada USB, o CD Player, y ese no era impedimento para que juntos en familia cantáramos todo tipo de canciones, un rato las de Mocedades que le gustaban a mi mamá, y luego las de Perales, Dyango, José José, “El Puma”, Emanuel y Raphael, que eran las que prefería mi papá. Después había espacio para escuchar a Los Chicos, y a Menudo que era lo que le gustaba a mi hermana, y de último unas de Los Pitufos y Enrique y Ana, que eran las que me gustaban a mí.

Cuando yo crecí las clases en el colegio terminaban a medio día, y la tarde era mejor cuando “mi viejo” llegaba temprano y después de revisarme la tarea, salíamos a “chamusquear”. De adolescente jamás tuve celular, y mis papas siempre sabían (más o menos) donde me podían encontrar, recuerdo también cuando me quebré el brazo y otra vez que me raje un diente, y no existía “eso” del seguro escolar. La culpa fue mía y de emergencia nos fuimos para el hospital.

De niño mis papas no me quisieron comprar “Nintendo”, la televisión por cable llego a mi casa siendo adolescente y el internet a mediados de mi carrera universitaria… pero a donde quiero llegar con todo este panorama descrito con anterioridad.

Pareciera que lejos, muy lejos quedo esa fabulosa época y los niños de ahora desconocen la gloria de compartir y lo que significa “salir” y deleitarse de todas esas actividades al aire libre, que nosotros disfrutamos tiempo atrás.

No debemos permitir que las generaciones actuales crezcan encerrados en un mundo artificial, donde a diario conviven con la realidad virtual. Karl Menninger (psiquiatra norteamericano) dijo:

“Lo que se les hace a los niños, los niños harán a la sociedad”

No podemos permitir que la tecnología, la computación y la cibernética, se apoderen del tiempo libre, que cada vez pareciera tienen más y más limitados, nuestros niños, no podemos consentir que el uso de estas herramientas les robe la imaginación, sus sueños y fantasías. No renunciemos ni dejemos de hacer lo que más deseamos. Volvamos a ser niños, junto a ellos… -corramos, marchemos, saltemos, brinquemos y gritémosle al mundo que una vez más queremos ser protagonistas del cuento y JUGUEMOS-.

Cintillo de Opinión

 

  1. Concuerdo contigo, hoy en día hay niños que no saben que es un “avioncito” niñas que no saben jugar “jacks”. Realmente es triste ver como todo se ha ido perdiendo, pero está en nosotros en retomarlo con nuestros hijos e hijas.
    Al leer tu post iban viniendo a mi mente muchos momentos de mi infancia y sin duda puedo decir que la disfrute al máximo.
    Hoy en día nosotros como papás nos enfocamos muchas veces en trabajar y en darle calidad de vida a nuestros hijos y descuidados esos detalles que al final ayudan a fortalecer el área afectiva, no sólo se divierten sino seguro serán momentos que perdurarán en su memoria como nosotros recordamos esos momentos.
    Gracias por hacerme viajar a mi infancia y darme cuenta que fui afortunada.

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  2. Jenniffer Herrarte 5 octubre, 2017 en 5:05 pm

    Felicidades Licenciado, muy buena columna, hoy me hizo retroceder en el tiempo, regresé a aquéllas calles en donde disfrute mi infancia.

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