Errores de comunicación en la crisis política nacional

Para empezar, se deja claro que la comunicación política, no tiene que ver solo con un gabinete de prensa,  o con saber, cómo gestionar la prensa.  La comunicación en los procesos políticos, va inmersa en cada paso que se dé.  El resultado de las  acciones,  depende del uso correcto de la comunicación.  Incluye asesorar la imagen pública y cómo mercadear políticamente.

“En comunicación política, no se debe olvidar, saber qué decir, cuándo decir y qué no decir. No se trata de mentir, sino, de no decir toda la verdad”.

 

Saber qué decir y cuándo decirlo es determinante.  La política es una cuestión de comunicación, por lo que cada mensaje que emana de la autoridad, debe validarse con lo que piensa la gente, los grupos sociales, los afines y los contras. Es decir, saber que viene y que hay en la realidad.

Los errores de comunicación de los actores cuestionados (Presidente y Diputados), en la crisis política que experimenta el país, tienen que ver con: cómo se comportaron, qué hicieron y qué expresaron.  Levantar polémica en cada idea expresada y acción realizada, fue incorrecto.  Mostrarse en público con personajes también cuestionados, reforzaron la percepción negativa. No se trataba de callar ni de esconderse, sino expresarse y  mostrarse diferente.

Más que errores de los funcionarios, fueron de los asesores de comunicación.  Las emociones que experimenta un funcionario, le hacen comportarse descortés y desafiante.  Es la ansiedad que experimenta, la que lo hace cometer error tras error. Sin embargo, los especialistas en imagen pública debieron asesorar para reducir los desaciertos.

Haber aplicado acciones de comunicación, aunque fuesen de forma, habrían reducido el nivel de la crisis política generada. La mala gestión de la prensa independiente y el mal uso de los medios oficiales, dejaron más vulnerables a los funcionarios en cuestión.

No se trataba de mentir, sino de informar verdades prioritarias, dejando los mensajes no claros y retomando las ideas de la gente, los grupos sociales, los afines y los contras.  Es decir, saber que venía y estaba en la realidad.

En comunicación, la sobre exposición es negativa.  Sin embargo, en época de crisis, la ausencia en momentos determinantes es doblemente dañina. Igual o peor, que no saber qué decir ni cuándo decir. Un mismo error de comunicación, es no pedir o aceptar asesoría en comunicación política.

Otro error, fue no convocar a conferencias de prensa en el interior del país, para informar a través de los representantes gubernamentales, la verdadera dimensión de la crisis y las acciones impulsadas para superarla.  Aún con el riesgo del desgaste, los representantes gubernamentales (gobernadores), hubiesen eliminado la idea de llanero solitario del Presidente, por una percepción de fortaleza y apoyo legítimo al gobernante.

Asimismo, los parlamentarios no escaparon a los errores. Hasta los más experimentados perdieron la buena prensa que les ha acompañado.  Apagar los teléfonos, evadir a los reporteros y confrontarlos con palabras retadoras, fueron desaciertos que durarán más que la crisis.

El mal manejo de sus emociones, crearon barreras de comunicación. Ante la no disposición para atender a los medios de comunicación (reporteros), correspondía, realizar acciones de comunicación interpersonal con líderes, sectores y seguidores afines para hacer llegar su opinión y las valoraciones de la crisis.

Por último, la mala gestión de las redes sociales, hizo alimentar más la percepción negativa. No es que las redes sociales lo sean todo, sino que en época de crisis, debe aprovecharse cada espacio, cada segundo y cada medio, para informar nuestra versión.

En comunicación política, no se debe olvidar, saber qué decir, cuándo decir y qué no decir. No se trata de mentir, sino, de no decir toda la verdad.

 

 

 

 

  1. Me parece muy acertado todo el desarrollo del tema, no saber qué decir puede agrandar la inconformidad de una población entera, sin embargo, ligado al tema también existe la influencia de los medios de comunicación, esos grandiosos titulares y una foto que provoca desprecio únicamente promueven aún más el caos por parte de la población. Por otra parte, entre tanta información se vuelve un desorden, existe ese movimiento negativo por cibernautas que únicamente comparten sin tener en sí una idea clara con relación a la lucha que se maneja en grados superiores, incluso, que el mismo gobierno.
    En definitiva, los funcionarios públicos no han consideran el impacto de sus palabras y acciones en el pasado, ahora han recibido una pequeña porción de lo que puede causar sus argumentos mal expuesto. Siempre existen preguntas que la población está inquieta por saber respuestas, pero muy pocos tratamos de investigar el porqué de algunos acontecimientos en concreto. El uso inapropiado de la palabra y expresión en tales situaciones también nos da pinceladas para cuestionarnos: ¿ellos nos representan?
    Gracias por compartir un punto de vista lógico.

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