Tratado de Marrakech beneficiaría a guatemaltecos con discapacidad

Personas con capacidades diferentes, físicas o intelectuales, podrían acceder a más libros educativos.

Por: Noé Hinestroza, Paola Godínez, Zoila Flores, Mayra García y Julio López.

En junio de 2016, Guatemala dio luz verde a un tratado que podría significar el comienzo de una educación inclusiva. El tratado de Marrakech es ratificado por el Estado como un mecanismo para facilitar la bibliografía a las personas con discapacidad visual que tienen dificultad al utilizar libros impresos en formato ordinario.

Según Zilpa Arriola, funcionaria del Consejo Nacional para la Atención de las Personas con Discapacidad (CONADI), el tratado de Marrakech  “es un tratado no comercial, con enfoque de Derecho Humanos, en función de los derechos de autor. Tiene su fundamento en el convenio de Berna y busca que las personas con discapacidad, que no cuentan con acceso al texto impreso, puedan acceder a libros y otros materiales bibliográficos mediante formatos alternativos”. Agregó que el tratado no solo estaría dirigido para personas con discapacidad visual, sino también para personas con otros tipos de discapacidad, ejemplificando que podría ser de ayuda para personas disléxicas.

La importancia de la implementación de este tipo de tratados en Guatemala son necesario porque  “solo el 0.3% de la bibliografía que tenemos en Guatemala, de editores nacionales, está accesible a personas con discapacidad visual, todavía no hemos incursionado en la bibliografía para las personas con discapacidad auditiva e intelectual” comentó Arriola.

Para Genara Gómez, asesora del Registro de la Propiedad Intelectual, este tratado tiene importancia porque beneficiaría  a la educación de las personas con discapacidad y estas no deberán esperar a que las obras sean de dominio público, o esperar a la autorización de editoriales para acceder a ellas. Agregó que la única desventaja de este tipo de tratados es que pueda aumentar la piratería y que las personas “puedan aprovecharse de esos formatos accesibles, sin tener necesidad de las obras”.

Para las personas con discapacidad, el tratado de Marrakech representa una oportunidad importante para generar más bibliografía en formatos accesibles. Arriola explicó que en Guatemala, varias instituciones ya estaban trabajando en acciones para facilitar información, por lo que el tratado serviría como refuerzo para las labores.

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Edición Braille del popular libro infantil “El Principito”. Foto extraída de: eslchestnut

La implementación en el país

En 2008 comenzaron los primeros esfuerzos por crear un tratado que pudiera lograr una excepción a los Derechos de Autor para hacer accesible la bibliografía a personas con discapacidad, se realizaron negociaciones con la Organización Mundial de Propiedad Intelectual (OMPI) concluyendo que dicha excepción se lograría con un tratado internacional, que tendría que ser ratificado por 20 países para entrar en vigencia, según los requisitos del Derecho Internacional.

Según la funcionaria del CONADI, “en 2013 se da vida al tratado de Marrakech, mediante una reunión en la OMPI”. Dentro de los 20 estados que firmaron dicho tratado para su ratificación, 10 fueron países latinoamericanos, logrando el 50% de las firmas que se necesitaban, siendo Guatemala el país número 19 en ratificarlo. Se logra la entrada en vigencia a nivel internacional, el 30 de septiembre de 2016, gracias a la firma de Canadá.

Una de las dificultades a la que debe enfrentarse el Tratado de Marrakech es la reforma a la Ley de Derechos de Autor en Guatemala. Dicha reforma se encuentra actualmente en proceso de aprobación en el Congreso, la modificación que se desea realizar permitirá que no se violenten los derechos de los autores, al convertirlos en formatos accesibles.

Israel Torres, asesor de la Comisión sobre Asuntos de Discapacidad del Congreso de la República de Guatemala, indicó que en dirección legislativa ya fue recibida la iniciativa para la Reforma a la Ley de Propiedad Intelectual y Derechos Conexos,  que contempla modificaciones en el capítulo de exenciones. El asesor explicó que el procedimiento para la reforma es igual al de las demás iniciativas de ley que entran al Organismo Legislativo, una comisión dictamina, luego es conocida por el pleno en tres lecturas y por último pasa a la lectura por artículos y redacción final.

Gómez, mencionó que los autores nacionales se mostraron positivos ante la noticia sobre la ratificación del Tratado de Marrakech. “Ellos lo que quieren es ser leídos”  indicó. El registro ya recibió el dictamen favorable de la OMPI a  las modificaciones a  la Ley de Derechos de Autor y Derechos Conexos,  pero que todo queda en manos del Congreso para una efectiva implementación del tratado.

Guatemala, el país sin recursos bibliográficos

Carlos Pontaza, Coordinador de la Unidad de Producción Bibliográfica (UPB) del Comité Pro Ciegos y Sordos de Guatemala, relató que “el comité, desde la década de los 60, ha venido incursionando con el tema de la adaptación de textos, para personas con discapacidad”,  anteriormente se hacían de forma manual, ahora, con el avance de la tecnología, se cuenta con impresoras braille, scanner y software para convertir formatos digitales a formatos de audio.

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Carlos Pontaza con una imprenta braille. Foto: Reporteros ESU

Pontaza argumentó que el tratado de Marrakech está dirigido para instituciones que ya han realizando la adaptación de libros a formatos accesibles, en el caso de Guatemala los encargados serían el Comité Pro Ciegos y Sordos de Guatemala y el Ministerio de Educación (Mineduc). “Lo único que necesitamos es que se concretice dicha reforma y la contribución de las editoriales y los escritores para que cedan sus archivos de forma digital, para que se haga la adaptación de sus textos a un formato accesible” dijo el coordinador de la UPB.

Pero el Mineduc no se muestra positivo ante el asunto, Pablo Canú, director del Centro de Producción Accesible, declaró que el Ministerio no está preparado. “No tenemos presupuesto ni el equipo y tampoco el personal que pueda satisfacer las necesidades de la población con discapacidad”. Indicó que solamente cuenta con dos impresoras braille, un scanner y una impresora de tinta para macro tipos, que requiere de mucho personal para los procesos complejos de impresión, y solo cuentan con una persona para desempeñar el trabajo.

Arriola afirmó que, “las bibliotecas no han visualizado la importancia de los libros accesibles para las personas con discapacidad”, no hay apoyo a esta población, en cuanto al tema de la facilitación de material bibliográfico. Lo que muestra que el Estado de Guatemala no ha cumplido con el mandato constitucional de educación sin discriminación para los guatemaltecos.

La esperanza se encuentra en la modificación a la Ley de Derechos de Autor y Derechos Conexos, con ella se lograría una efectiva implementación del Tratado de Marrakech. Guatemala es un país que no cuenta con unidades para la reproducción de bibliografía accesible, por lo tanto el tratado permitiría el intercambio fronterizo de libros en formatos accesibles entre países que han ratificado el tratado internacional.

Foto destacada: Unesco

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