El arte del engaño

Sun Tzu en “El Arte de la Guerra” dijo: “todo el arte de la guerra se basa en el engaño”.

Aunque que el régimen de Jimmy desde el inicio no tiene un norte, sabíamos bien que desde su postulación como candidato presidencial no contaba con un plan de gobierno; debemos de tener cuidado, porque si bien parece débil, el poder tras el trono lo está manteniendo, y ha demostrado dos máximas en la política: 1) “si está unido, divídelo”; 2) “atácalo donde no esté preparado; avanza donde menos lo espere”.

Primero, después de la caída del uno, la dos y de sus más de 40 ladrones, las fuerzas del mal han logrado reagruparse, ahora vemos discursos de divisionismo, señalando a la lucha contra la corrupción como un plan de la ya pálida y disfuncional de la extrema izquierda guatemalteca. Buscan la división basados en discursos falaces.

Segundo, cuando la celebración a “la patria” se divisaba, el poder oculto intentó hacer cambios al Código Penal, si bien es cierto no se logró consumar, esta intentona, más que un intento fallido fue un laboratorio. Tenemos que poner los pies sobre la tierra y esperar cualquier cosa de este Leviatán que por años ha vivido del país.

En el 2015, las y los guatemaltecos demostraron no solo a la clase política de entonces, sino al mundo, el poder de convocatoria, sin ninguna bala disparada se logró manifestaciones masivas en contra de un régimen corrupto del extinto Partido Patriota.

Las jornadas cívicas demostraron que el divisionismo guatemalteco se desvanecía con la presencia del “enemigo único”: la corrupción.

No podemos pecar de triunfalistas, ayer miles de personas llenaron la plaza, no solo en la capital sino en diferentes cabeceras departamentales y municipales, como Xela, Cobán, Huehuetenango, entre otras; pero, debemos saber que el problema se  debe  eliminar de raíz, no podemos pretender que la burocracia fundamentada en patrimoniales, patronazgo, nepotismo, personalismo, corrupción, que ha mantenido como prioridad los intereses propios, desaparezca de la noche a la mañana.

La clase política actual se basa en la designación de funcionarios para mantener sus privilegios (Fred W. Riggs, 1993*), es la que no ha dado cabida a la formación de funcionarios de carrera, evitando así elevar la política a la modernidad e incapacitando la práctica; con el fin supremo que usted, persona honesta, justa y profesional no quiera ni de gracia participar como candidato a un puesto público. Es por ello fundamental las reformas a la Ley Electoral y de Partidos Políticos.

Tampoco quiero ser derrotista. Con las marchas y manifestaciones, nuevamente se ha demostrado que la población está harta de la clase política actual, si bien no se cambiará de la noche a la mañana, paso a paso se está construyendo una nueva nación, lo que pretendo es que estemos despiertos, atentos a  cada movimiento de los políticos, convirtiéndonos verdaderamente en auditores sociales, y más que auditores, nos animemos a participar en política nacional.

* Fred W. Riggs, autor del artículo “La fragilidad de los regímenes del Tercer Mundo” en la Revista internacional de ciencias sociales, No. 126, junio de 1993.

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