Mi vida por la tuya

La historia de los estudiantes de medicina en el sistema de salud pública de Guatemala.

Por Gabriel Rustrián y Pedro Pablo Méndez

El día de la doctora Rodríguez empieza muy temprano, se levanta a las 4 de la mañana y pone el café en la estufa mientras se da un baño bastante rápido. Toma un desayuno ligero, por lo regular elige la fruta sobre los carbohidratos, es importante llevar un estilo de vida saludable. Viste una filipina verde y un holgado pantalón blanco, la indumentaria clásica de los médicos. Espera el transporte público en la misma esquina como todos los días, llegar puntual es una de sus características, es su primer año como médico general y quiere dar el mejor de los ejemplos. Sabe que los ojos de muchas personas están sobre ella, médicos residentes, pacientes y sobre todo, estudiantes de medicina de varias universidades nacionales, predomina la presencia de aquellos que pertenecen a la universidad pública.

Hasta hace un año, Gabriela Rodríguez era estudiante también. Realizaba el ejercicio profesional supervisado por la Universidad de San Carlos de Guatemala para optar al título de Médico General. La dificultad de estudiar y mantener el ritmo de la práctica al mismo tiempo fue el impedimento más grande para sacar mejores notas y un promedio regular. Se encontraba en el puesto número 61 de los 90 estudiantes de último año de medicina y esta fue la razón por la cual fue asignada al hospital regional de Estanzuela, Zacapa. Recuerda su primer día en la región de oriente como si fuera ayer, de manera inocente pensó que el mayor reto que enfrentaría durante el EPS sería el calor, al fin y al cabo ya había pasado lo peor.

La historia de Gabriela

Cómo todos los estudiantes, Gabriela practicó medicina en el Hospital Roosevelt, el Hospital General San Juan de Dios, centros de salud en zonas aledañas a la capital y en varios hospitales pertenecientes al seguro social. Vivió en carne propia el problema de la falta de insumos y medicinas atender a sus pacientes, la sobrepoblación en las áreas de encamamiento común y salas de emergencia de los nosocomios nacionales y la falta de médicos profesionales graduados para cubrir la alta demanda de cuidados y servicios de salud que requiere la población guatemalteca. Su primera experiencia en un hospital público dejó en su mente la primera de muchas marcas y cicatrices que llevará siempre consigo.

Caminaba por los pasillos abarrotados de personas de la emergencia del San Juan de Dios y lo primero que llamó su atención fue la falta de camillas. Algunas enfermeras y médicos improvisaban lugares de reposo para los pacientes tendiendo sábanas en el suelo. No todos tenían la suerte de contar con una almohada así que se acomodaban como podían. Pasar la vista por esa sala llena de gente necesitada de atención puede provocar confusión y desesperación, le es difícil pensar por dónde empezar, decide que quizá lo mejor es ayudar al resto del personal del hospital con el acomodamiento de las personas cuando, de pronto, alguien la toma con gentileza por el brazo izquierdo.

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A pesar de no contar con los insumos médicos necesarios, los estudiantes utilizan todas sus habilidades para preservar la vida de sus pacientes (FOTO: Gabriel Rustrián)

– Doctora, por favor ayude a mi hijo, se golpeó el brazo por ayudar a cargar leña, desde anoche no pudo dormir con el dolor y salimos tempranito desde Ciudad Quetzal para traerlo al hospital –.

– ¿Doctora yo? – fue lo primero que pensó. Es común que la gente confunda a los estudiantes con los médicos profesionales ya que algunos llevan la misma vestimenta. Existen códigos internos de indumentaria utilizados por todos los estudiantes y médicos del hospital pero casi nunca son de conocimiento público. Gabriela empezó a soñar despierta por breves instantes, pensaba que ojalá y los seis años iniciales de estudios pasaran rápido, sabía que la gente necesitaba más médicos y ella estaba dispuesta a hacer el sacrificio.

– Doctora ¿me escucha? Ayúdeme por favor, estamos haciendo cola desde las cuatro de la mañana y mírele el brazo a mi hijo, ¡ya no lo puede mover! – La practicante Rodríguez volvió de pronto al mundo real, después de sobresaltarse posó su mirada sobre una silla de la sala de espera, en ella reposaba un niño de aproximadamente 8 años, su cabello era negro y muy corto, en su rostro moreno se dibujaban varias expresiones de dolor y aún se veían rastros de lágrimas secas, sin duda llevaba llorando en silencio un largo rato. Gabriela se concentró en el niño, el brazo parecía colgar del antebrazo de forma irregular. Recordó las extenuantes jornadas de anatomía en la Facultad y de pronto lo tuvo todo muy claro, la posición de los miembros indicaba un posible desplazamiento del radio del brazo derecho, no parecía haber indicios de fractura pero probablemente los ligamentos del codo estarían rotos, esto habría permitido que el radio se saliera de lugar.

La urgencia que manifestaba la madre del paciente hace que la practicante de medicina realice todos los procedimientos previos de forma acelerada. Cuando un paciente es ingresado por primera vez a un hospital nacional debe completar una ficha con sus datos generales para abrir el expediente médico. En la mayoría de los casos son los practicantes quienes realizan esta tarea ya que reciben pacientes con dificultades para leer o escribir.

Después de referir a su paciente al área de rayos X, Gabriela se encarga de esperar los resultados de las imágenes y llevarlas ante un médico residente o supervisor, en este caso el residente de radiología determina que el diagnóstico inicial de la practicante es el indicado.

– ¿Sabés qué es esto? – pregunta el radiólogo.

– Parece desplazamiento del radio del brazo derecho por la rotura de ligamentos que se aprecian en el codo – respondió Gabriela.

– Bien, procedé con el tratamiento indicado – El médico parece satisfecho.

– Voy a proceder a inmovilizar con tubo de yeso o escayola y la suspensión total de actividades con el brazo durante cuatro semanas – se apresuró la practicante.

El doctor replica en tono de enojo y decepción – ¿Acaso ves que hay rotura o fragmentación? Aquí la fractura no existe. ¿Para qué vas a usar el yeso entonces? Mirá patoja, estás a medio turno y a estas alturas poco me interesa que hayás comido o dormido, yo te necesito lúcida porque estos errores no los podes cometer. Lo que corresponde es únicamente inmovilizarlo con vendaje y cabestrillo y recomendarle que compre un inmovilizador de codo, aquí en el hospital no tenemos, le haces la receta por antinflamatorios. No podés equivocarte en diagnósticos sencillos como este, acordáte que estamos cortos de material y si viene más gente y no tenemos insumos, habrá que remitir al Roosevelt –.

Gabriela regresa con el paciente y aplica el tratamiento necesario. Por dentro se reprocha que casi hizo todo perfecto. Lamenta tener poco tiempo para dormir y concentrarse y cometer errores que de seguro no cometería si pudiera estar más lúcida. 12 horas después, Gabriela abandona el hospital, se siente cansada y satisfecha por su labor. De camino hacía el lugar donde abordará el transporte público siente hambre, acaba de recordar que la última vez que comió fue hace más de 18 horas, un croissant y un café.

De acuerdo a testimonios de practicantes y médicos residentes, el tiempo de espera promedio de un paciente que ingresa a la emergencia de un hospital nacional es de 3 a 4 horas, este criterio se utiliza siempre y cuando la vida del paciente no corra peligro.

Exámenes de admisión, el primer obstáculo

Testimonios de las personas participantes de esta investigación coinciden que los exámenes de admisión para ingresar a la Facultad de Ciencias Médicas de la Universidad de San Carlos de Guatemala (USAC), son el primer escollo que deben sortear. El proceso consiste en superar un examen vocacional, tres exámenes referentes a las materias básicas (Lenguaje, Matemática y Física), y cuatro exámenes específicos de la carrera de medicina. Un estudiante de primer ingreso ha superado la nada deleznable cantidad de ocho exámenes para ser admitido en la Facultad.

– Fue un proceso bien largo por la cantidad de evaluaciones – revela Herbert, practicante de sexto año de la carrera.

– Tenés que superar el vocacional, luego los exámenes básicos que son donde la mayoría de gente falla y luego, si tenés suerte llegás a los específicos, estos tuve que repetirlos dos veces –.

– Sería de gran ayuda que cada vez que perdés alguna de las evaluaciones, recibás alguna especie de ayuda o retroalimentación de parte de la Universidad. Apegarse a los temarios no siempre te da la respuesta porque no sabés si tal vez la información que estás consultando proviene de una fuente no confiable, acordáte que ahora todo lo podés encontrar en internet – finaliza el aspirante a médico.

Según datos recopilados en el Departamento de Registro y Estadística de la USAC, anualmente se reciben más de 12,500 solicitudes de ingreso a la Facultad de Medicina sin embargo, el total de personas que logran superar las pruebas y son aceptados como estudiantes es menor al 7%. Que el gran causante de las bajas tazas de ingreso a la Universidad sea el sistema educativo guatemalteco, es un secreto a voces.

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El costo del equipo médico básico para hacer prácticas debe ser costeado en su totalidad por los estudiantes. (FOTO: Gabriel Rustrián)

Existen instituciones privadas que ofrecen hasta doce carreras de nivel medio dentro de un establecimiento. La baja preparación de los docentes encargados de impartir las materias importantes y la poca preocupación de las autoridades del colegio en supervisar que el aprendizaje sea eficaz provoca que cada vez más se gradúen estudiantes con niveles bajos. Las últimas modificaciones del Ministerio de Educación (MINEDUC) al sistema de evaluación didáctico y pedagógico utilizado en estos colegios podría ser otro de los causantes de la problemática. La política consiste en promover a todos los alumnos al grado superior siempre y cuando este haya promediado al menos 61 puntos en cada una de las cuatro materias principales (Matemáticas, Comunicación y Lenguaje, Ciencias Naturales y Ciencias Sociales). Se dejan de lado materias complementarias importantes como el aprendizaje de un segundo idioma, contabilidad, comprensión lectora, producción textual y materias que potencien el aprendizaje de razonamiento lógico y abstracto, y el desarrollo de inteligencias múltiples como la inteligencia emocional y la inteligencia visual y espacial.

El costo  de la literatura que un estudiante de medicina de primer año utiliza, oscila entre los  tres mil a cinco mil quetzales para las colecciones de ejemplares nuevos. Pueden adquirirse libros de segunda mano pertenecientes a estudiantes graduados o ex estudiantes que abandonaron la carrera. El precio de estos últimos varía entre los mil quinientos a tres mil quinientos quetzales.

De la literatura y el equipo médico necesario

Este es un tema que muchos estudiantes pasan por alto. Las facultades de Ciencias Médicas y Ciencias Políticas de la USAC son las que utilizan más literatura para el aprendizaje de sus estudiantes. El precio de los manuales de medicina general, compendios de anatomía, tratados y enciclopedias de medicina interna, diccionarios médicos y de posología ha demostrado ser alto. La mayoría de estos libros son producidos por editoriales extranjeras por lo cual el precio del producto será superior. A pesar del esfuerzo de muchos médicos guatemaltecos de diseñar sus propios manuales de enseñanza, la gran apuesta de la principal casa de estudios superiores del país continúa siendo la literatura internacional.

Además de los libros, los estudiantes de primer ingreso deben obtener un estetoscopio (dispositivo para escuchar los sonidos del cuerpo a través de una perilla de resonancia que se coloca sobre la piel del paciente) cuyo precio oscila entre los ochocientos a mil quetzales y un esfigmomanómetro (dispositivo utilizado para medir la presión arterial) que tiene un precio aproximado de cuatrocientos a seiscientos quetzales. De todas las carreras que ofrece la universidad estatal, cursar medicina demuestra ser la más cara debido al precio de los insumos básicos propios del médico. Se calcula que la inversión promedio de un estudiante entre literatura y equipamiento es de siete mil quetzales. Este gasto debe realizarse durante el primer semestre de la carrera. Cuando el estudiante avanza y se mueve hacia cursos correspondientes a ciclos superiores, deberá hacerse de más literatura para poder comprender a cabalidad los contenidos impartidos en las clases. Esto significa que el aspirante a médico continuará gastando dinero de forma indefinida hasta que finalice sus estudios de medicina general.

Cuando el médico general recién graduado decide continuar su aprendizaje por medio de una especialización, deberá obtener el equipo adecuado para realizar sus prácticas, algunos de estos insumos pueden ser incluso equipo básico para cirugías. En especializaciones como cardiología, neurología y otorrinolaringología, el precio de los aparatos e instrumentos puede alcanzar precios muy elevados.

“Para seguir mi sueño y estudiar medicina tuve que mudarme a la capital. Me costó mucho adaptarme ya que mi familia estaba lejos y el ritmo de vida es muy apresurado. El transporte es otro problema importante”.

Los estudiantes del interior

A pesar que la Facultad de Medicina de la USAC cuenta con dependencias en los centros universitarios departamentales, el estudio de la carrera debe realizarse en el campus capitalino, en este caso es el Centro Universitario Metropolitano (CUM) con sede en la zona 11. Son muchos los alumnos que llegan del interior, este es el caso de Mario quien es originario de San Marcos.

– Para seguir mi sueño y estudiar medicina tuve que mudarme a la capital. Me costó mucho adaptarme ya que mi familia estaba lejos y el ritmo de vida es muy apresurado. El transporte es otro problema importante – relata Mario quien accedió a responder a nuestras preguntas a través de una llamada telefónica.

– El costo de alquiler de un lugar en las residencias universitarias ubicadas en la zona 11 y zona 12 de la capital no está al alcance de la mayoría de estudiantes venidos del interior a no ser que tu familia cuente con buenas posibilidades económicas y puedan apoyarte con el envío de dinero mensual para poder sostenerte – continúa el entrevistado.

– Salir de tu comunidad e intentar cambiar tu nivel social no es algo que se logre de la noche a la mañana, muchas veces constituye en sí mismo un acto de fe. Llevo nueve años de estudio en la carrera, interrumpí mis estudios en dos oportunidades porque la realidad económica no me permitía pagar por casa y alimentación – finaliza.

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Los estudiantes del interior afrontan muchos retos al estudiar la carrera de medicina. Durante el período de práctica luchan contra la falta de recursos. (FOTO: Gabriel Rustrián)

La cantidad diaria de horas que un estudiante de medicina invierte tomando clases en el campus es de 7 horas. El tiempo restante debe dedicarlo a extensas lecturas y a la realización de las tareas que le permitirán acumular los puntos necesarios para aprobar el curso.

Imposibilidad para trabajar

No contar con un trabajo a tiempo completo o a medio tiempo es una generalidad para los estudiantes de la carrera de medicina. La cantidad diaria de horas que un estudiante de medicina invierte tomando clases en el campus es de 7 horas. El tiempo restante debe dedicarlo a extensas lecturas y a la realización de las tareas que le permitirán acumular los puntos necesarios para aprobar el curso. Con la llegada de empresas outsourcing, en su mayoría centros de atención al cliente y call centers, muchos estudiantes han intentado continuar con sus estudios de forma paralela a una jornada laboral de medio tiempo (de cuatro a seis horas diarias).

– Yo el primer año de medicina trabajé en un call center por las noches mientras estudiaba en las mañanas. El primer semestre lo sentí fácil, en el segundo ya no pude seguir el ritmo, finalmente tuve que abandonar la carrera en el segundo año, nunca pude ganar la clase de Anatomía. Actualmente sigo trabajando en la misma empresa, aquí hice carrera y ya llevo ocho años – nos relata Javier Diéguez, ex estudiante de medicina.

– Cuando pasa el tiempo te das cuenta que hay vida fuera de la carrera de medicina. Ser médico es una labor admirable por las largas jornadas de estudio y trabajo que hay que soportar. Decidí salir de la carrera porque era necesario para mi contribuir económicamente al hogar, solo somos mi madre y dos hermanos, los dos trabajamos en un call center – finaliza Diéguez.

Javier no será el primero ni el último estudiante en abandonar la carrera. Según datos proporcionados por la Facultad de Medicina de la Universidad de San Carlos, la cantidad de estudiantes de primer año es aproximadamente de 1,000 a 1,200. Para segundo año esta cantidad disminuye dramáticamente ya que solo 400 alumnos logran superar los dos primeros semestres, esto indica que aproximadamente solo el 40% de los estudiantes de primer ingreso logran continuar sus estudios para un segundo año. El cierre temporal de la Universidad en el año 2010 fue bastante perjudicial para la Facultad ya que la cantidad de alumnos que entraron al primer año de práctica en hospitales (cuarto año de la carrera) fue de 164, el índice más bajo de practicantes de medicina en los últimos veinte años.

Algunos faltos de educación te desnudan con la vista cuando saben que sos nueva. En los pequeños períodos de descanso se escuchan conversaciones de cómo los médicos internistas hacen apuestas de cuánto tiempo tardarán en llevar a esta u otra practicante a la cama

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Ser mujer y estudiar medicina requiere de un esfuerzo adicional. Son víctimas de abusos. (FOTO: Gabriel Rustrián)

Si eres mujer debes ser fuerte y perseverar el doble

Ana María, como llamaremos a la entrevistada por razones de seguridad, manifiesta que la presión que enfrentan las practicantes mujeres es el doble de difícil que para sus compañeros hombres.

– La ubicación de los hospitales nacionales capitalinos es bastante peligrosa, yo hice prácticas en el Roosevelt, el San Juan y el IGSS (Instituto Guatemalteco de Seguridad Social) de accidentes en la zona 7, me asaltaron cuatro veces. Uno de mujer es blanco fácil – relata Ana María.

– De las cosas más desagradables que vivís es el acoso por parte de los residentes y los practicantes que llevan más años en el hospital. Algunos faltos de educación te desnudan con la vista cuando saben que sos nueva. En los pequeños períodos de descanso se escuchan conversaciones de cómo los médicos internistas hacen apuestas de cuánto tiempo tardarán en llevar a esta u otra practicante a la cama – manifiesta la entrevistada con una parsimonia admirable.

– Son cosas a las que te vas acostumbrando, pero debés aprender a poner a los hombres en su lugar. Tuve compañeras que se ponían a llorar o perdían el control cuando eran objeto directo de estos ataques, algunas abandonaron la carrera por lo mismo. Las que más sufren son las patojas de las privadas ya que convivir con este tipo de gente no es común para ellas – finaliza.

A pesar de las dificultades que las estudiantes de medicina enfrentan, han demostrado ser un grupo perseverante ya que representan el 45% del total de estudiantes que actualmente cursan la práctica en hospitales públicos capitalinos y departamentales.

Manifestó la persona denunciante que a la Doctora le dio un paro cardíaco encontrándose en el Hospital

Denuncias ante la PDH

Tuvimos acceso a información compartida por la Procuraduría de los Derechos Humanos (PDH) respecto a denuncias realizadas por estudiantes de medicina. Realizamos una solicitud formal para la liberación de los expedientes de denuncias durante los últimos cuatro años. Si bien no obtuvimos datos directos respecto a la cantidad total de procesos, logramos obtener algunos memorándums y copias de denuncias formales.

Las regiones con más denuncias son la ciudad capital de Guatemala, y los departamentos de Izabal, Huehuetenango, Quetzaltenango, Petén, Alta Verapaz y Quiché. Llama poderosamente la atención que la mayoría de denuncias de abusos son anónimas, esto demuestra que los estudiantes sienten miedo de verse perjudicados si los denunciados llegan a obtener información respecto a su identidad. El temor de echar a perder varios años de estudios por una denuncia es lo que detiene a la mayoría de practicantes de acercarse a las instalaciones centrales de la PDH y a las auxiliaturas departamentales.

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Una siesta rápida antes de continuar con el turno. Una imagen común en las áreas de descanso de los hospitales.  (FOTO: Gabriel Rustrián)

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Los practicantes son sometidos a extenuantes jornadas laborales (FOTO: Gabriel Rustrián)

La denuncia en el expediente de prevención GUA S232 – 2014/UAV manifiesta, Informa la persona denunciante que los estudiantes externos que realizan las prácticas de medicina, en el área de ginecobstetricia del Hospital Roosevelt, reciben tratos inhumanos por parte del señor Porfirio Santizo, Jefe del departamento de ginecobstetrcia y por el señor Ricardo Calderón Jefe de Residentes del citado hospital, pues indicó la persona denunciante que fueron ellos quienes modificaron los turnos, dejándolos actualmente de 36 horas cada 4 días y vedándoles el derecho a tener un área digna para poder cambiarse, comer y asearse, exigiéndoles que trabajen el doble, pues agrego la persona denunciante que los residentes quienes si reciben una remuneración económica no trabajan igual que ellos, y no les exigen de igual manera.. Esta denuncia fue presentada el 1 de septiembre de 2014 de forma anónima.

La denuncia del expediente de prevención de la auxiliatura de Mixco 12055-2016/Mixco revela un dato escalofriante, Manifiesta la denuncia que la Doctora Fernanda, falleció el día martes quince de agosto de dos mil dieciséis, era residente en el Hospital Juan Pablo II, siendo el caso que la Doctora sufrió una fractura en el cuerpo y el IGSS la suspendió, ella al presentar su orden de suspensión a la Dirección del referido hospital, no fue tomada en cuenta, obligándola a trabajar para cumplir con las funciones y obligaciones de residente, ya que al no presentarse ameritaba una sanción, manifestó la persona denunciante que a la Doctora le dio un paro cardíaco encontrándose en el Hospital indica el memorándum también presentado de forma anónima el 22 de agosto de 2016.

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Copias de las denuncias presentadas ante la PDH.  (FOTO: Pedro Pablo Méndez)

En el expediente de prevención GUA 3703 – 2015/UAV presentado en la auxiliatura de la Antigua Guatemala, la denuncia es económica, Manifiesta la persona denunciante que a los estudiantes de sexto año de la Facultad de Medicina de la Universidad de San Carlos de Guatemala no les han pagado su beca de estudio de Q. 1,200 mensuales para el estudio de la práctica supervisada desde el mes de enero de 2015. Indica la denunciante que este pago no se ha realizado específicamente a los estudiantes que realizan su práctica en el Hospital Nacional Pedro de Betancourth de Antigua Guatemala. Agrega la persona denunciante que dicha beca la deben recibir por Acuerdo Ministerial con el Ministerio de Salud Pública y Asistencia Social, pero es el caso que dicho ministerio solo le han efectuado el pago a los estudiantes que realizan su práctica en el área capitalina. Esta denuncia comparte la misma particularidad de las anteriores, fue presentada de manera anónima el 4 de junio de 2015.

El sacrificio de servir a los demás

El análisis de las denuncias presentadas nos llevó a organizarlas en tres tipos. El primero corresponde a la duración excesiva de los turnos y a las deplorables condiciones de higiene que encuentran en sus lugares de práctica. El segundo trata acerca de las deudas económicas que el Ministerio de Salud mantiene hacia muchos estudiantes en concepto de becas o remuneraciones mensuales (un practicante de medicina tiene derecho a un estipendio mensual de Q. 1,200.00 mensuales a partir del sexto año).

El tercer escenario es el más común. Denuncias presentadas contra personal del hospital por amenazas ante la integridad física y psicológica de los estudiantes. A esta categoría pertenece la segunda de las denuncias presentadas en esta investigación la cual relata la muerte de una practicante identificada únicamente como Doctora Fernanda quien fue obligada a trabajar a pesar de encontrarse suspendida por el IGSS. De acuerdo a la denuncia, la causa de la muerte de la estudiante fue un paro cardíaco.

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Algunas de las denuncias son contra el Ministerio de Salud Pública por falta de pago de becas y estipendios.  (FOTO: Pedro Pablo Méndez)

Si ves a alguno por la calle o parado frente a ti en el transporte público cédele el lugar, pregúntale si ya comió, dale ánimos para seguir adelante o acomódale un espacio para dormir. Puede que ese médico en formación te salve la vida en unos años, incluso a costa de la suya.

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La vida se abre paso gracias a la ayuda de estos valientes ciudadanos.  (FOTO: Gabriel Rustrián)

Fuentes

  • Entrevistas realizadas a 20 estudiantes practicantes de medicina. Hospitales Roosevelt, San Juan de Dios, IGSS Pamplona, IGSS zona 6, IGSS de accidentes zona 7 y el Hospital General de Zacapa.
  • Entrevistas realizadas a 3 ex estudiantes de la carrera de medicina que decidieron no continuar con la carrera.
  • Entrevistas a 6 médicos graduados de medicina general del periodo 2012 a 2016.
  • Expedientes de denuncias realizadas por estudiantes de medicina ante la Procuraduría de los Derechos Humanos (PDH).

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